Una sesión de dos horas. Muchos momentos donde una reseña podría haberse escrito.

Una clienta de peluquería pasa entre una y dos horas en el salón. Está sentada, está cómoda, tiene el móvil a mano. En algún momento bajo el secador o esperando el tinte, lo ha mirado. Ha revisado el correo, ha mandado un mensaje.

Y sin embargo no ha dejado una reseña. No porque no quisiera. Porque en ese momento no tenía el enlace a mano, y acordarse de buscarlo después ya es mucho pedir.

La clienta nueva no llega sola

Las clientas habituales vienen solas porque ya saben lo que se van a encontrar. La nueva no. Antes de llamar para pedir cita, busca en Google. Mira la nota, lee lo que dicen otras clientas, mira si alguien menciona el color, el trato.

Un salón con 15 reseñas y otro con 90 no compiten igual, aunque el de 15 sea mejor. El que busca no lo puede saber antes de entrar.

En el mostrador, en el sillón, o en Booksy

El stand en recepción o en el mostrador funciona todo el día sin hacer nada: la clienta lo ve al llegar, al pagar, al esperar. Acerca el móvil y en un segundo está en la página de reseñas de tu salón.

Las tarjetas portátiles van para las peluqueras. El momento más natural es al terminar: clienta delante del espejo, resultado a la vista, sonriendo. Antes de que se levante del sillón, antes de que empiece a pensar en lo que tiene que hacer al salir.

¿Usas Booksy y tus clientas ya dejan valoraciones ahí? Programamos la placa con tu perfil de Booksy. O con Google, o con ambas si tienes dos dispositivos apuntando a sitios distintos. Lo que mejor funcione para tu salón. Si en algún momento quieres cambiarlo, te lo reprogramamos gratis.